Tema 6: APRENDIZAJE

El aprendizaje por insight

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Tu libro de texto no recoge el procedimiento de aprendizaje conocido como comprensión súbita (ese del ¡ahá!, ¡eureka!) y que estudió el psicólogo gestaltista Wolfgang Köhler durante la Primera Guerra Mundial. Köhler residía en Tenerife ejerciendo, para el gobierno alemán, labores de espionaje del tráfico marítimo de submarinos, pero, además de esto, realizó una serie de experimentos con chimpancés buscando una confirmación de la inteligencia animal. En su libro The Mentality of Apes, publicado en 1925, describe los experimentos realizados. En uno de los más famosos, colgó un plátano inaccesible para el chimpancé y dejó unas cuantas cajas desperdigadas por la jaula. Al principio, el chimpancé saltaba reiteradamente intentando alcanzar el plátano y fracasaba una y otra vez (ensayo-error), hasta que ‘de repente’ (insight) pareció analizar el problema y llegó a la conclusión de que, apilando las cajas unas encima de otras, podría subirse en ellas y alcanzar el alimento.

Otro experimento consistió en situar un plátano a una distancia tal de la jaula que el chimpancé no pudiese llegar a él. Sin embargo, le proporcionaba dos palos insertables uno en otro. Tras un periodo de tiempo contemplando la situación, el chimpancé tenía una intuición y actuaba: insertaba un palo en otro y así lograba alcanzar el plátano atrayéndolo con el palo alargado.

De todo ello, Köhler concluyó que:

-el chimpancé resolvía el problema mediante una comprensión súbita (insight, en inglés) del mismo. Esto significa que el animal reconstruía activamente los datos de su campo perceptivo, de modo que captaba la relación entre varios objetos (cajas, palos) y la solución del problema (alcanzar el alimento). 

-este modo de proceder se da en especies animales con cerebros suficientemente desarrollados, como el chimpancé y el hombre. Sin embargo, existe una diferencia: el chimpancé debe percibir simultáneamente todos los elementos involucrados en el problema; el hombre, en cambio, debido a su capacidad de abstracción, no lo necesita.

Este es otro caso de comprensión súbita:

En 1984, Robert Epstein, un discípulo de Skinner, publicó en la revista Nature un experimento en el que se entrenó a unas palomas en los siguientes tres repertorios de conducta:

1) Picar una pequeña banana de plástico

2) Empujar una cajita hacia un punto del suelo marcado con una mancha (colocada en diversas posiciones aleatorias durante el entrenamiento)

3) Subirse a la cajita

Después de que dichos repertorios fueran entrenados por separado, se enfrentó a las palomas al nuevo problema: se colocó la banana a una altura inaccesible y una cajita en un lugar aleatoriamente elegido. Al principio, la paloma se mostró torpe, como los monos de Köhler, tratando de alcanzar mediante saltos la banana. Pero en muy poco tiempo “se hizo la luz” en su cabecita: empuja la caja bajo la banana, se encarama en ella y acaba picando el plátano. Observa…

Esta última historia también tiene a los monos como protagonistas. No ejemplifica el aprendizaje por comprensión súbita, pero sí otros muchos temas como el papel de los estímulos aversivos en el condicionamiento operante, el aprendizaje de evitación, el aprendizaje social y la formación de actitudes. Y, sobre todo, te puede hacer pensar en por qué hacemos las cosas como las hacemos.

monosUn grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.

Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato.

Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No sé, las cosas siempre se han hecho así, aquí…”

 

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