El pensamiento. Falacias informales

Un sabio entomólogo, a la voz de ¡salta!, lograba que cada una de las pulgas de su colección se introdujeran en un frasco. Arrancó a una pulga las patas traseras y, al ordenar ¡salta!, la pulga no saltó, y lo mismo ocurrió al arrancar las patas a todas las demás. El sabio, entusiasmado, anotó en su cuaderno el gran descubrimiento: “Cuando se le quitan las patas traseras a una pulga, ésta deja de oír“.

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EL MÉDICO.- La decisión es suya: los fumadores se acatarran el doble, y en Castilla hace un frío que pela.

EL PACIENTE A UN AMIGO.- El médico me ha insinuado que deje Castilla.

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La evolución asegura la supervivencia de las especies. ¿De cuáles? De las que sobrevivan.

Si hubiese un referéndum sobre la pena de muerte, ganarían los buenos. ¿Y quiénes son los buenos? Los que ganen el referéndum. (Chumy Chúmez)

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UN INQUISIDOR. Todo acusado de hechicería es necesariamente culpable de ella. Dios no permitiría que quien no es un hechicero fuera acusado de serlo.

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-¿Por qué no arrebató usted el arma al suicida?

-Porque era suya. ¿Con qué derecho podía yo quitársela?

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Siempre traslado a los demás los buenos consejos. Es lo único que se puede hacer con ellos: darlos. A uno mismo no le sirven para nada. (Óscar Wilde)

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A los espectadores les afectan las fórmulas que usan los oradores hasta la saciedad: “¿Quién no lo sabe? ¡Todo el mundo lo sabe!”. Y el que escucha, avergonzado, asiente, con el fin de participar en lo que todos los demás saben. (Aristóteles)

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Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida, y de ahí a no ir a misa los domingos, y se acaba por perder la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente. (Thomas de Quincey)

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Uno de los temas que trata tu libro de texto en el tema del PENSAMIENTO es el de los tipos de razonamiento y las falacias. Lo cierto es que es un tema más propio de la Filosofía que de la Psicología pero, si no tuviste ocasión en los cursos de Filosofía de tratar este asunto, puedes hacerlo ahora.

Las falacias (también conocidas como sofismas) son razonamientos incorrectos, aunque sean persuasivos y parezcan válidos. Las falacias formales pueden desmontarse fácilmente aplicando las reglas de la lógica formal. Las falacias informales (las que vamos a estudiar en este tema) son más difíciles de detectar, porque suelen pasar inadvertidas (yo mismo acabo de cometer una falacia) y, además, están muy presentes en el lenguaje cotidiano y el discurso social.

Para que estés prevenido, te recomiendo que, además de no incurrir nunca más inconscientemente en ninguna de las nueve falacias que recoge tu libro de texto, visites esta excelente página de Ricardo García Damborenea: USO DE RAZÓN y descubras la cantidad de argumentos falaces en los que nos dejamos enredar. Especialmente útil es el Diccionario de falacias. Te ayudará a mejorar tu uso de razón y a no dejarte embrollar o embaucar por nadie.

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